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				<journal-title>Estudios Geogr&#x00E1;ficos</journal-title>
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			<issn pub-type="epub">1988-8546</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			 <article-id pub-id-type="publisher-id">estgeogr.201922.002</article-id>
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				<subject>ART&#x00CD;CULOS / ARTICLES</subject>
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				 <article-title>De la realidad al mapa: ¿un proceso creativo m&#x00E1;s all&#x00E1; de la t&#x00E9;cnica?</article-title>
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					<trans-title>From reality to a map: a creative process beyond technique?</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">De la realidad al mapa: ¿un proceso creativo m&#x00E1;s all&#x00E1; de la t&#x00E9;cnica?</alt-title>
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					 <surname>Sancho Com&#x00ED;ns</surname>
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			<aff id="U1">Universidad de Alcal&#x00E1;</aff>
			
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				<corresp id="cor1">e-mail: <email xlink:href="jose.sancho@uah.es">jose.sancho@uah.es</email>
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				<year>2019</year>
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				<year>2019</year>
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia de uso y distribuci&#x00F3;n Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).</license-p>
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			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>El mapa, como es bien sabido, posee una gran capacidad de transmitir informaci&#x00F3;n tem&#x00E1;tica de un determinado territorio. Lo hace mediante un lenguaje visual muy poderoso cuyo uso implica procesos cient&#x00ED;ficos, t&#x00E9;cnicos y art&#x00ED;sticos muy exigentes en la fase de su elaboraci&#x00F3;n y otros de tipo receptivo por parte de aquellos que a &#x00E9;l se acercan. El mapa, por tanto, no es un mero producto t&#x00E9;cnico, sino que concita una actividad intelectual m&#x00E1;s amplia que podr&#x00ED;a equipararse a un verdadero proceso creativo. En este trabajo se sintetiza, en primer lugar, la experiencia del autor como “ge&#x00F3;grafo que hace mapas y ense&#x00F1;a a hacer mapas”; en segundo lugar, se dan razones que sustentan la idea de que el mapa es algo m&#x00E1;s que el resultado de utilizar correctamente los recursos t&#x00E9;cnicos adecuados; y, por &#x00FA;ltimo, se perfila un marco en el que, a su modo, el trabajo cartogr&#x00E1;fico participa tambi&#x00E9;n de los valores fundamentales dibujados en el horizonte de este nuevo milenio, en concreto, por parte de alg&#x00FA;n creador literario.</p>
			</abstract>
			
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>The map, as it is well known, has a great capacity to provide thematic information about a territory. It does it using a very powerful visual language, which implies demanding scientific, technical and artistic processes during the creation process, as well as receptive processes by the observer. For this reason, the map is not only a technical product, but it also implies a broad intellectual activity that could be comparable to any other creative process. This work synthesises the author’s experience as a “geographer who makes maps and teaches how to make maps”. It also provides reasons to sustain the idea that a map is more than the result of correctly using technical resources, and that maps are also part of the new millennium values and challenges pointed out by other creators in the literary field.</p>
			</trans-abstract>
			
			<kwd-group xml:lang="es">
				<title>PALABRAS CLAVE</title> 
				<kwd>Cartograf&#x00ED;a Tem&#x00E1;tica</kwd>	
				<kwd>Componentes del Mapa</kwd>
				<kwd>Metodolog&#x00ED;a del Trabajo Cartogr&#x00E1;fico</kwd>
				<kwd>Valores y Creatividad Cartogr&#x00E1;fica</kwd>
			</kwd-group>
			
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				<title>KEYWORDS</title>
				<kwd>Thematic Cartography</kwd>	
				<kwd>Map Components</kwd>
				<kwd>Methodology of Cartographic Work</kwd>
				<kwd>Cartographic Values and Creativity</kwd>
			</kwd-group>
		
		</article-meta>
	</front>		
	
	<body>	
			
		<sec id="S1">
			<title>INTRODUCCI&#x00D3;N</title>
			
			<p>Resulta una obviedad recordar que la comunidad humana a lo largo de la historia siempre trat&#x00F3; de compartir conocimientos, vivencias, tradiciones, creencias y todo lo que iba acumulando en ese monumental bagaje cultural y cient&#x00ED;fico que se ha ido transmitiendo de generaci&#x00F3;n en generaci&#x00F3;n. Y siempre lo hizo por medio del lenguaje apropiado para cada caso; unas veces fue la expresi&#x00F3;n oral o escrita; otras la imagen y no pocas el simbolismo de fiestas, costumbres y tradiciones, entre otros modos.</p>

			<p>Como es bien sabido, esa necesidad de compartir no se explica solo por las posibilidades que el hombre tiene como ser capaz de expresarse inteligentemente, sino tambi&#x00E9;n por su condici&#x00F3;n radical de ser social. As&#x00ED; pues, la expresividad humana no es hija tan solo de una exigencia interior y sus correspondientes posibilidades de manifestar un contenido determinado, sino que encuentra su verdadero sentido cuando alguien acoge lo expresado, lo entiende y lo hace suyo o bien lo rechaza.</p>

			<p>Es, por tanto, el hecho sustancial de la comunidad humana como comunidad “relacionada” el que crea y sostiene el lenguaje como medio de comunicaci&#x00F3;n. El mapa aparece en este marco como recurso capaz de transmitir informaci&#x00F3;n territorial; unas veces cuantitativa, otras cualitativa; objetiva y tangible o bien intangible; tambi&#x00E9;n lo hace con contenidos est&#x00E1;ticos o din&#x00E1;micos, o bien visualiza los resultados de procesos anal&#x00ED;ticos, sint&#x00E9;ticos o tipol&#x00F3;gicos mediante los que se quiere caracterizar la realidad geogr&#x00E1;fica.</p>

			<p>Cuando la Asociaci&#x00F3;n Cartogr&#x00E1;fica Internacional, en 1966, defini&#x00F3; la cartograf&#x00ED;a, lo hizo apelando a dos grupos de elementos fundamentales que la sustentan: Estudia, por un lado, todo lo relativo a la producci&#x00F3;n cartogr&#x00E1;fica (Conjunto de procesos cient&#x00ED;ficos, t&#x00E9;cnicos y art&#x00ED;sticos) y, por otro, al uso del mapa (Conjunto de procesos receptivos que se activan en quien utiliza un mapa). Se trata, por tanto, de generar un recurso visual que a modo de puente haga posible el flujo de informaciones entre quienes las han generado y aquellos interesados en conocerlas. El mapa solo adquiere tal condici&#x00F3;n cuando productor y usuario se encuentran en &#x00E9;l y, de manera inteligente, son capaces de hacerse entender por parte de aquel y acoger satisfactoriamente el conocimiento ofrecido por parte del segundo. La cartograf&#x00ED;a, como ciencia, tiene, por tanto, una doble tarea que cumplir; por una parte, estudia los procesos productivos que maneja y controla el ejecutor y, por otra, indaga c&#x00F3;mo impulsar la adquisici&#x00F3;n de las destrezas necesarias para un uso concreto y provechoso del mapa.</p>

			<p>Los procesos productivos entra&#x00F1;an una cierta complejidad pues solicitan la atenci&#x00F3;n, simult&#x00E1;neamente, de tres facetas. Por un lado, la elaboraci&#x00F3;n de un mapa es enormemente exigente desde el punto de vista cient&#x00ED;fico. Se trata de transformar un dato en informaci&#x00F3;n; ello comporta la aplicaci&#x00F3;n de metodolog&#x00ED;as propias de la ciencia: veracidad de los datos de partida, planteamiento de hip&#x00F3;tesis, rigor en el tratamiento de aquellos, acierto en la expresi&#x00F3;n de resultados y probada validez del producto obtenido, en este caso el mapa.</p>

			<p>En segundo lugar, no es menor la complejidad del proceso t&#x00E9;cnico exigible: por un lado, creaci&#x00F3;n de un soporte m&#x00E9;trico que posicione los fen&#x00F3;menos territoriales con precisi&#x00F3;n matem&#x00E1;tica y exacta referenciaci&#x00F3;n a coordenadas de longitud y latitud; por otro, todo lo referente al manejo del lenguaje cartogr&#x00E1;fico. Este posee una determinada sintaxis y, por tanto, unas reglas que regulan su uso; se requiere el dominio de estas y la suficiente experiencia para aplicarlas con acierto. No es desde&#x00F1;able, por otra parte, la importancia del proceso de preparaci&#x00F3;n t&#x00E9;cnica de los materiales de edici&#x00F3;n; en &#x00E9;l se contempla, en definitiva, la puesta en escena del mapa. Al llevar a cabo esta concreci&#x00F3;n puede ocurrir que desmerezca el trabajo realizado anteriormente, caso de no cuidar con esmero las “&#x00FA;ltimas piedras” en la construcci&#x00F3;n del mapa, o bien se ennoblezca el mismo de modo significativo si la ejecuci&#x00F3;n se ha llevado a cabo con acierto.</p>

			<p>Por &#x00FA;ltimo, la Asociaci&#x00F3;n Cartogr&#x00E1;fica Internacional alude a la concurrencia de un proceso art&#x00ED;stico en la elaboraci&#x00F3;n de un mapa. Entiende la ACI que el mapa es una imagen y como tal debe reunir ciertos valores est&#x00E9;ticos que hagan de ella un recurso atractivo, sugerente y f&#x00E1;cil de memorizar en sus trazos generales. No basta, por tanto, con verter informaci&#x00F3;n cierta en un soporte m&#x00E9;trico adecuado, es necesario que la imagen cartogr&#x00E1;fica sea agradable de ver. Despertar en el usuario el gusto por contemplarla se convierte en condici&#x00F3;n necesaria; su aceptaci&#x00F3;n o rechazo, incluso a nivel inconsciente, por parte del observador puede condicionar o bien tan solo un aprovechamiento en fr&#x00ED;o desde el punto de vista cient&#x00ED;fico, o bien llevar a cabo esto &#x00FA;ltimo con mayor agrado si la imagen cartogr&#x00E1;fica re&#x00FA;ne cualidades para ello.</p>

			<p>La ejecuci&#x00F3;n de un mapa, y por extensi&#x00F3;n la de un atlas tem&#x00E1;tico o geogr&#x00E1;fico, tiene, por tanto, su complejidad. Representar o recrear la realidad en una imagen cartogr&#x00E1;fica o desplegarla a lo largo y ancho de un atlas, no es f&#x00E1;cil. Se necesita conocer bien aqu&#x00E9;lla y aplicar rigurosamente una metodolog&#x00ED;a exigente. Mas el proceso no puede calificarse de “meramente t&#x00E9;cnico”; ser&#x00ED;a un planteamiento equivocado entender la elaboraci&#x00F3;n de un mapa como la transposici&#x00F3;n autom&#x00E1;tica de una informaci&#x00F3;n territorial que caracteriza una determinada realidad a otra realidad nueva que es el mapa. Ser&#x00ED;a igualmente una torpeza, o m&#x00E1;s bien un fraude, el empe&#x00F1;o de crear im&#x00E1;genes bellas sin el debido sustento cient&#x00ED;fico y t&#x00E9;cnico.</p>

			<p>En este trabajo quiero hacer hincapi&#x00E9; precisamente en la importancia del proceso creativo que va m&#x00E1;s all&#x00E1; de la t&#x00E9;cnica y se imbrica con cada paso que damos en la ejecuci&#x00F3;n del mapa. Un proceso, por tanto, transversal que impregna todo lo que ocurre desde el mismo momento en que se inicia la elaboraci&#x00F3;n del mapa hasta la terminaci&#x00F3;n del mismo. El mapa, insisto, no es un producto de cariz exclusivamente cient&#x00ED;fico y t&#x00E9;cnico, su ejecuci&#x00F3;n exige tambi&#x00E9;n el concurso de metodolog&#x00ED;as propias de otros procesos creativos. El empuje de las nuevas Tecnolog&#x00ED;as de la Informaci&#x00F3;n Geogr&#x00E1;fica (TIG), las posibilidades absolutamente impensables hace una d&#x00E9;cadas de obtener informaci&#x00F3;n territorial a partir de fuentes satelitales y sensores aerotransportados, la existencia de riqu&#x00ED;simos y actualizados repertorios estad&#x00ED;sticos, y, en suma, la formidable acumulaci&#x00F3;n de conocimiento cient&#x00ED;fico en medios de f&#x00E1;cil acceso, no desterrar&#x00E1; nunca la necesidad de tener en cuenta los pasos propios a lo que en este trabajo denominamos “creaci&#x00F3;n cartogr&#x00E1;fica”; esta pertenece al sustrato esencial, irrenunciable, en el que lo nuevo debe ser insertado.</p>

			<p>No quiero, en manera alguna, equiparar en igualdad de condiciones, por ejemplo, los procesos creativos en la “expresi&#x00F3;n cartogr&#x00E1;fica” con los propios a la “creaci&#x00F3;n art&#x00ED;stica”; tan solo deseo se&#x00F1;alar que como “ge&#x00F3;grafo que hace mapas” me ha llamado la atenci&#x00F3;n la experiencia que artistas y literatos han explicitado tantas veces sobre su propio proceso creador. ¿Ser&#x00E1;, acaso, porque existe un tibio parentesco entre la creaci&#x00F3;n art&#x00ED;stica y el trabajo del cart&#x00F3;grafo? Ser&#x00ED;a pretencioso por mi parte tratar de demostrar que sea as&#x00ED;; por eso, formulo mi inquietud en forma de pregunta y no de hip&#x00F3;tesis de trabajo. Humildemente me he acercado al quehacer de reconocidos creadores para ver tan solo si en nuestro trabajo resuena un eco lejano de la experiencia de estos.</p>

			<p>En lo que sigue expondr&#x00E9; brevemente, en primer lugar, los conceptos y los materiales que utilizamos en un proceso de “elaboraci&#x00F3;n de mapas tem&#x00E1;ticos”; en un segundo apartado, centrar&#x00E9; mi atenci&#x00F3;n en desvelar algunos s&#x00ED;ntomas que pudieran acaso otorgar a nuestro trabajo, siquiera metaf&#x00F3;ricamente, el calificativo de “creador”; por &#x00FA;ltimo, se&#x00F1;alar&#x00E9; determinados valores que, descritos previamente por un escritor como tales, pueden ser tambi&#x00E9;n para nosotros v&#x00E1;lidos en nuestro quehacer. No tiene m&#x00E1;s objetivo esta reflexi&#x00F3;n que transmitir mi experiencia acumulada a lo largo de m&#x00E1;s de treinta a&#x00F1;os como responsable de la ejecuci&#x00F3;n de una docena de atlas tem&#x00E1;ticos junto a lo que me han hecho pensar algunos escritores y artistas cuando han descrito su propio proceso creativo. Lo he hecho habitualmente en las clases ante mis alumnos; ahora me atrevo ante quien se acerque a estas p&#x00E1;ginas.</p>
			
		</sec>
		
		<sec id="S2">
			<title>1. LOS COMPONENTES CONCEPTUALES Y MATERIALES DEL MAPA</title>
			
			<p>Sin necesidad de apelar a ning&#x00FA;n posicionamiento filos&#x00F3;fico, a mi parecer, est&#x00E1; claro que el mapa est&#x00E1; hecho de materia y esp&#x00ED;ritu; con una expresi&#x00F3;n m&#x00E1;s rudimentaria suelo decir a mis alumnos que el mapa es de “carne y hueso”. Vemos formas, colores, texturas y dimensiones, pero no solo eso, percibimos tambi&#x00E9;n el andamiaje que sostiene lo visible; esas ideas madre que indefectiblemente est&#x00E1;n en todo mapa y que solemos denominar componentes conceptuales: informaci&#x00F3;n, formaci&#x00F3;n y atracci&#x00F3;n. </p>

			<p>Antes de adentrarnos en el proceso creativo del mapa propiamente dicho, dedicar&#x00E9; este apartado a recordar ese doble componente que lo sustenta; por un lado, las ideas madre a las que me acabo de referir y, por otro, los artefactos que son utilizados en su construcci&#x00F3;n. Dicho de otra manera, considerar&#x00E9; primeramente ese armaz&#x00F3;n o cimiento, sustancial al mapa, sin el cual ser&#x00ED;a imposible, despu&#x00E9;s, construir materialmente el mismo.</p>
			
			<sec id="S2.1">
			<title>1.1. La sustancia del mapa</title>
			
			<p>Todo mapa obedece a un qu&#x00E9;, a un para qu&#x00E9;, a un para qui&#x00E9;n y a un c&#x00F3;mo. El “qu&#x00E9;” bien sabemos que se sustancia en la informaci&#x00F3;n territorial contenida en &#x00E9;l, bien de orden b&#x00E1;sico (toponimia, hidrograf&#x00ED;a, l&#x00ED;mites administrativos, topograf&#x00ED;a…), bien de cariz tem&#x00E1;tico (geolog&#x00ED;a, clima, poblaci&#x00F3;n, comercio…). Esta informaci&#x00F3;n debe ser clara y no crear en el usuario incertidumbre alguna, sino m&#x00E1;s bien facilitar una lectura inteligente. El “para qu&#x00E9;” alude al objetivo del mapa; unas veces ser&#x00E1; generalista, cultural o meramente informativo, otras cient&#x00ED;fico/acad&#x00E9;mico y no pocas prospectivo; este aspecto debe estar claro desde el comienzo, guiando as&#x00ED; la ejecuci&#x00F3;n pr&#x00E1;ctica del mapa para que alcance el m&#x00E1;ximo grado de eficacia. El “para qui&#x00E9;n” est&#x00E1; muy ligado a lo que acabamos de decir: el p&#x00FA;blico al que se dirige el mapa, unas veces amplio y general, y otras, minoritario y espec&#x00ED;fico. De ese potencial usuario debe ser conocida su destreza en la lectura cartogr&#x00E1;fica, que condiciona, a su vez, determinadas decisiones en orden al empleo de la simbolog&#x00ED;a (de lo figurativo a lo abstracto), as&#x00ED; como al tratamiento de la informaci&#x00F3;n (de lo anal&#x00ED;tico a lo sint&#x00E9;tico); con ello se busca la mayor eficiencia posible. Por &#x00FA;ltimo, el “c&#x00F3;mo” resulta clave en el proceso generador del mapa; respeto a la sintaxis cartogr&#x00E1;fica y creatividad en el empleo del lenguaje visual se a&#x00FA;nan indisolublemente; lo primero para mantener la racionalidad y f&#x00E1;cil entendimiento del mapa, lo segundo para dise&#x00F1;ar, a partir de la potencialidad propia de este tipo de lenguaje y el ingenio humano, nuevas formas de expresi&#x00F3;n que doten el mapa de la mejor condici&#x00F3;n posible.</p>

			<p>As&#x00ED; pues, un triple componente sostiene a la imagen cartogr&#x00E1;fica: informativo, formativo y est&#x00E9;tico. Se trata de ofrecer una imagen con sustancia: el mapa nos dice algo siempre; el mapa tiene en cuenta al potencial usuario con su capacidad de lectura cartogr&#x00E1;fica, contribuyendo, a su vez, a mejorar su destreza en la percepci&#x00F3;n de la informaci&#x00F3;n cartogr&#x00E1;fica por la excelencia del mapa que ahora es objeto de uso; el mapa, por &#x00FA;ltimo, se presenta con ciertos valores est&#x00E9;ticos que favorecen decisivamente el gozo en la contemplaci&#x00F3;n del mismo. Estos tres componentes gu&#x00ED;an a cada momento al cart&#x00F3;grafo en el proceso de ejecuci&#x00F3;n del mapa; son los bastidores que sostienen, en suma, su trabajo. Solo as&#x00ED; se podr&#x00E1; cumplir con &#x00E9;xito aquel triple objetivo de hacer posible la inteligencia de la informaci&#x00F3;n, guardar en memoria lo esencial de ella y disfrutar al mismo tiempo.</p>
			
					<fig id="F1">
						<label>Figura 1</label>
						<caption>
							<title>La sustancia del mapa</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F1.jpg"/>
					</fig>
			</sec>
			
			<sec id="S2.2">
			<title>1.2. La materializaci&#x00F3;n del mapa</title>
			
			<p>Lo que sin &#x00E1;nimo despectivo hemos llamado “artefactos” del mapa solo entrar&#x00E1;n en escena cuando el andamiaje estructural al que nos acabamos de referir est&#x00E9; firme, bien asentado. Consciente el cart&#x00F3;grafo de sus objetivos, conocedor del usuario potencial y sabedor de la necesidad de dotar a la imagen cartogr&#x00E1;fica de un cierto atractivo, se pone en marcha, re&#x00FA;ne piezas y le pone “carne” a la “osamenta”. Son los componentes materiales los que, con las limitaciones de cada uno, toman entonces protagonismo y tratan de ayudar al cart&#x00F3;grafo en el desaf&#x00ED;o que tiene planteado: construir una imagen que sin ser la misma realidad, diga de esta lo esencial del contenido tem&#x00E1;tico objeto de representaci&#x00F3;n.</p>

			<p>Se decide la escala, es decir, la representaci&#x00F3;n proporcional del territorio como recipiente m&#x00E9;trico que acoge el contenido tem&#x00E1;tico; tambi&#x00E9;n la proyecci&#x00F3;n que ha hecho posible representar en una superficie plana la que es curva en la realidad; se incorpora la informaci&#x00F3;n b&#x00E1;sica conveniente; se a&#x00F1;ade, despu&#x00E9;s, la carga tem&#x00E1;tica sirvi&#x00E9;ndose para ello de la simbolog&#x00ED;a adecuada; por &#x00FA;ltimo, se completa la composici&#x00F3;n con otros detalles que no dejan de ser importantes: marco que recuadre el mapa, escala gr&#x00E1;fica y, si fuera conveniente, num&#x00E9;rica, leyenda, t&#x00ED;tulo del mapa, fuente de la informaci&#x00F3;n b&#x00E1;sica y tem&#x00E1;tica, indicaci&#x00F3;n de la posici&#x00F3;n geogr&#x00E1;fica del territorio tratado mediante la se&#x00F1;alizaci&#x00F3;n en el marco de la longitud y latitud, etc.</p>

			<p>Ambos componentes, los conceptos madre y los artefactos materiales, quedan al fin imbricados en una imagen que toma vida propia. Es capaz de hablar a su manera; tiene capacidad de responder a determinadas preguntas y no son menos elocuentes las cuestiones que nos plantea, configur&#x00E1;ndose alguna de ellas como aut&#x00E9;nticas hip&#x00F3;tesis para una indagaci&#x00F3;n futura. Si el mapa queda inserto en un discurso cartogr&#x00E1;fico junto a otros mapas, la composici&#x00F3;n, que recibe entonces el nombre de atlas, puede llegar a ser la expresi&#x00F3;n m&#x00E1;s fiel de las caracter&#x00ED;sticas geogr&#x00E1;ficas de un territorio como lo son las catedrales de la fe de un pueblo.</p>

			<p>No son, por tanto, los mapas productos autom&#x00E1;ticos que hoy m&#x00E1;s que nunca salen sin m&#x00E1;s de un complejo tecnol&#x00F3;gico con grandes prestaciones. Si as&#x00ED; fuera, podr&#x00ED;amos dar por muerta la cartograf&#x00ED;a y desaparecido el oficio de “hacer mapas”. Siendo imprescindible el dominio t&#x00E9;cnico de las herramientas de producci&#x00F3;n cartogr&#x00E1;fica y enormemente beneficiosos los avances producidos en las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas, no puede confiarse solo al complejo tecnol&#x00F3;gico la responsabilidad de la ejecuci&#x00F3;n cartogr&#x00E1;fica, ni tampoco atribuir a este el m&#x00E9;rito de los excelentes mapas que hoy est&#x00E1;n al alcance de todos nosotros. El mapa es y seguir&#x00E1; siendo una imagen que ha requerido un proceso creativo m&#x00E1;s all&#x00E1; de la t&#x00E9;cnica. Eso es lo que a continuaci&#x00F3;n tratar&#x00E9; con algo m&#x00E1;s de detenimiento.</p>
				
					<fig id="F2">
						<label>Figura 2</label>
						<caption>
							<title>La materialidad del mapa</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F2.jpg"/>
					</fig>
			
			</sec>
		
		</sec>
		
		<sec id="S3">
			<title>2. DE LA REPRESENTACI&#x00D3;N A LA RECREACI&#x00D3;N DE LA REALIDAD GEOGR&#x00C1;FICA</title>
			
			<p>La observaci&#x00F3;n detenida de la realidad geogr&#x00E1;fica, -pongamos por caso un valle con asentamientos humanos, &#x00E1;reas industriales, comerciales y plataformas log&#x00ED;sticas, v&#x00ED;as de comunicaci&#x00F3;n de distintos tipos, franjas de cultivo en las laderas bajas de escasa pendiente y espacios forestales en la parte alta de las sierras que lo delimitan- nos proporciona informaci&#x00F3;n localizada sobre los grandes tipos de cubierta biof&#x00ED;sica que ocupan su epidermis, unas veces llana, otras ondulada y no pocas arrugada a la vez que gana altitud o la pierde. El buen observador se queda con una imagen que nos habla de diversidad, complejidad y vitalidad; al mismo tiempo, todo aquel entramado respira tambi&#x00E9;n un cierto orden alusivo al concierto que reina entre sus propias posibilidades de aprovechamiento y las decisiones que la comunidad humana ha tomado en relaci&#x00F3;n a su &#x00F3;ptimo uso.</p>

			<p>La dificultad comienza para el cart&#x00F3;grafo cuando, consciente de lo inasible que es el entorno, quiere representar todo o parte de aquel en un mapa. Si el territorio objeto de estudio y representaci&#x00F3;n cartogr&#x00E1;fica es m&#x00E1;s amplio hasta abarcar una comarca, regi&#x00F3;n, pa&#x00ED;s o continente, y hasta el planeta Tierra en su conjunto, el desaf&#x00ED;o crece exponencialmente. El primer paso consiste en la formaci&#x00F3;n de una idea que refleje la mayor cercan&#x00ED;a posible a la realidad que se quiere representar; es decir, sea verdadera, a sabiendas que la realidad nunca podr&#x00E1; ser encerrada en ella, ni la identificaci&#x00F3;n, por tanto, ser&#x00E1; plena y total. El cart&#x00F3;grafo se moviliza, busca informaci&#x00F3;n complementaria, ausculta aquella realidad territorial lo m&#x00E1;s que puede y aplica, al fin, la metodolog&#x00ED;a adecuada para el tratamiento de los datos y su visualizaci&#x00F3;n gr&#x00E1;fica en un mapa. Este se convierte, entonces, en el recurso puente para un potencial usuario que desea “conocer” un territorio. Se desencadena, en ese momento, el proceso inverso de lectura cartogr&#x00E1;fica, aprehensi&#x00F3;n del contenido de mapa, formaci&#x00F3;n de conocimiento cient&#x00ED;fico o adquisici&#x00F3;n de una simple informaci&#x00F3;n y vuelta a la realidad desde la idea generada.</p>
			
					<fig id="F3">
						<label>Figura 3</label>
						<caption>
							<title>Realidad y mapa: procesos de ida y vuelta</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F3.jpg"/>
					</fig>

			<p>&#x00DA;nase a ello que la intenci&#x00F3;n de quien ejecuta el mapa va siempre m&#x00E1;s all&#x00E1; de lo estrictamente material; busca reflejar lo que realmente anima al territorio y a su gente; es decir, acercarse lo m&#x00E1;s posible a su “alma”. No resulta extra&#x00F1;a esa misma preocupaci&#x00F3;n a muchos creadores como, por ejemplo, a Leo Perutz cuando describe al pintor Brabanzio que, ante la imposibilidad de satisfacer la petici&#x00F3;n del jud&#x00ED;o Mordejai Meisl, empe&#x00F1;ado en que le hiciera un retrato a su esposa Esther, ya fallecida, le contest&#x00F3;: “Cuando pinto el retrato de una persona no me basta con ver su cara, que es mudable y que hoy muestra un aspecto y ma&#x00F1;ana otro. Le hago preguntas y no cejo hasta que he logrado adentrarme en su alma. Porque solo as&#x00ED; soy capaz de hacer un buen retrato” (Perutz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2016</xref>). Algo similar dice Marina Tsviet&#x00E1;ieva de su buen amigo V.L. Mchedelov, autor teatral, al describirlo como “hombre de lo visible con pasi&#x00F3;n por lo invisible” (Tsviet&#x00E1;ieva, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2015</xref>).</p>

			<p>Es tal el esfuerzo de generalizaci&#x00F3;n y abstracci&#x00F3;n y son tales las dificultades y limitaciones de expresi&#x00F3;n por parte del lenguaje cartogr&#x00E1;fico que el producto elaborado -el mapa- es una nueva realidad, aunque bien enraizada en la geogr&#x00E1;fica. Ese nuevo ser -la imagen cartogr&#x00E1;fica- toma vida propia y a modo de un organismo se presta al di&#x00E1;logo con los usuarios que a &#x00E9;l se acercan. En suma, el cart&#x00F3;grafo m&#x00E1;s que una representaci&#x00F3;n as&#x00E9;ptica de la realidad, cosa pr&#x00E1;cticamente imposible, aunque se tenga como deseable, hace una recreaci&#x00F3;n de la misma en un nuevo ente, en este caso visual. El camino queda abierto para que el usuario revierta el proceso: del mapa a la idea y de esta a la realidad. No se nos escapa la dificultad del proceso.</p>

			<p>Quisiera detenerme a continuaci&#x00F3;n en dos aspectos que tambi&#x00E9;n he podido ver en el proceso de creaci&#x00F3;n art&#x00ED;stica o literaria. En primer lugar, el inevitable esfuerzo que solicita la ejecuci&#x00F3;n de un empe&#x00F1;o de este estilo; y, en segundo lugar, la necesaria disciplina metodol&#x00F3;gica, oculta casi siempre, que aplica, en nuestro caso, el “hacedor de mapas” como tambi&#x00E9;n lo hace, por ejemplo, el creador literario.</p>
			
			
		<sec id="S3.1">
			<title>2.1. El esfuerzo, condici&#x00F3;n inevitable</title>
			
			<p>La creaci&#x00F3;n de un mapa, como la de cualquier obra bien hecha, va necesariamente ligada al esfuerzo. No es f&#x00E1;cil elegir con acierto aquel aspecto del territorio que pueda representar a este con fidelidad y especificidad en un mapa; los procesos anal&#x00ED;ticos requieren una atenta observaci&#x00F3;n pues son muchas las facetas que se congregan ante el estudioso y la selecci&#x00F3;n se hace costosa. Tampoco es f&#x00E1;cil escoger el tratamiento m&#x00E1;s id&#x00F3;neo para preparar esos datos de tal manera que el resultado de su manipulaci&#x00F3;n no altere la verdad originaria y la imagen cartogr&#x00E1;fica siga siendo el mejor reflejo de aquella. Por &#x00FA;ltimo, la simbolizaci&#x00F3;n es un paso arduo cuando las opciones son muchas; el cart&#x00F3;grafo maneja un lenguaje y este posee una potencialidad enorme que exige destreza en su manejo, esfuerzo por encontrar la mejor forma de expresi&#x00F3;n y un punto de genialidad para crear composiciones atractivas sin menoscabar el objetivo esencial del mapa, cual es la transmisi&#x00F3;n de una informaci&#x00F3;n territorial.</p>

			<p>As&#x00ED; pues, estamos ante un trabajo que requiere una atenci&#x00F3;n intensa, un talento bien armado y, en suma, un esfuerzo nada desde&#x00F1;able. No pueden resultarnos extra&#x00F1;as las palabras que Rainer Mar&#x00ED;a Rilke dirigi&#x00F3; a su buen amigo el escultor Auguste Rodin: “Es menester trabajar, nada m&#x00E1;s que trabajar. Y hay que tener paciencia” (Rilke, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2004</xref>). En la misma l&#x00ED;nea se han manifestado conocidos escritores como Mario Vargas Llosa al decir “No tengo talento natural, me cuesta trabajo escribir” (Salinas, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2015</xref>), o bien Antonio Mu&#x00F1;oz Molina cuando confiesa “Escribir es como respirar con dificultad” (Salinas, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2015</xref>). Est&#x00E1; claro, pues, que el esfuerzo acompa&#x00F1;a a todo aquel que se adentra en proyectos bien fueran cient&#x00ED;ficos o puramente creativos.</p>

			<p>Otra cosa es que ese esfuerzo se visualice. No es deseable, por ejemplo, que un usuario potencial de un atlas geogr&#x00E1;fico perciba la pesada labor desarrollada en su ejecuci&#x00F3;n; no ser&#x00ED;a un m&#x00E9;rito para ese mismo atlas que el juicio positivo del mismo se basara exclusivamente en el reconocimiento del esfuerzo que los cient&#x00ED;ficos han realizado y lo costosa que ha sido la ejecuci&#x00F3;n t&#x00E9;cnica. Lo ideal es difuminar el esfuerzo hasta hacerlo desaparecer de tal manera que no llegue a percibirse. “El esfuerzo no debe notarse, si el lector lo percibe, molesta” (citado por Delclaux, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1996</xref>) se&#x00F1;alaba Jorge Lu&#x00ED;s Borges.</p>

			<p>No obstante, tampoco es bueno que la obra bien hecha quede como producto edulcorado que ha sido creada sin contratiempos ni dificultades y hasta sin un desgaste personal bien notado por quien la cre&#x00F3;. Un atlas tem&#x00E1;tico o geogr&#x00E1;fico con toda seguridad ha vivido contratiempos en su elaboraci&#x00F3;n; no solo los propios a la ejecuci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica y t&#x00E9;cnica, sino tambi&#x00E9;n a la generaci&#x00F3;n de la estructura organizativa m&#x00E1;s id&#x00F3;nea, al aprovechamiento pleno de las sinergias colaborativas y, no pocas veces, a las limitaciones de orden financiero que pueden malograr un proyecto de esta envergadura.</p>

			<p>Por eso, atribuyo tambi&#x00E9;n una cierta bondad a dejar entrever ese panel de esfuerzos y dificultades que se pueden haber vivido a lo largo del trabajo desarrollado en llevar a cabo un empe&#x00F1;o tan complejo como la realizaci&#x00F3;n de un atlas. Ser&#x00ED;a una l&#x00E1;stima no transmitir el aprendizaje obtenido por parte de los responsables cient&#x00ED;ficos y t&#x00E9;cnicos en afrontar y solucionar las dificultades. Creo muy oportuno traer aqu&#x00ED; la reflexi&#x00F3;n hecha por Henry Matisse en sus “Cartas a grandes artistas” en la que aborda magistralmente la doble intenci&#x00F3;n que &#x00E9;l siempre tuvo en su creaci&#x00F3;n art&#x00ED;stica: “Siempre he tratado de ocultar mis esfuerzos deseando que mis obras tuvieran la ligereza y la alegr&#x00ED;a de la primavera, que no hace imaginar a nadie el trabajo que ha costado. As&#x00ED; temo que los j&#x00F3;venes, al no ver en mi trabajo si no la aparente facilidad y el descuido en el dibujo, lo utilicen como pretexto para dispensarse de algunos esfuerzos que creo necesarios” (citado por Delclaux, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1996</xref>).</p>
			
					<fig id="F4">
						<label>Figura 4</label>
						<caption>
							<title>El trabajo cartogr&#x00E1;fico</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F4.jpg"/>
					</fig>
		</sec>

		<sec id="S3.2">
			<title>2.2. Algo m&#x00E1;s que rigor metodol&#x00F3;gico</title>
			
			<p>Son muchos los estudiosos que se han preocupado de dise&#x00F1;ar los caminos que la ciencia positiva o la especulaci&#x00F3;n filos&#x00F3;fica deben recorrer en busca de la verdad. Corrientes filos&#x00F3;ficas de distinto cariz y cultivadores de la ciencia positiva han formulado los pasos a dar en la investigaci&#x00F3;n para que esta aporte resultados rigurosos, v&#x00E1;lidos para el progreso del conocimiento y casi siempre aplicables para la mejora de las condiciones de vida de la comunidad humana y su entorno natural. No es este el lugar apropiado para sintetizar todo el bagaje acumulado a lo largo de la historia a este respecto. Doy por supuesto que nuestro trabajo se enmarca en los postulados estrictos del rigor metodol&#x00F3;gico exigible; lo que a continuaci&#x00F3;n relato, sin el &#x00E1;nimo de ser exhaustivo, son rasgos que me han llamado la atenci&#x00F3;n en las confesiones que algunos creadores hacen sobre el proceso de su trabajo y que nos pueden ayudar a profundizar en determinados aspectos de nuestro propio quehacer. </p>
			
			<sec id="S3.2.1">
			<title>2.2.1. Cercan&#x00ED;a a otros procesos creadores</title>
			
			<p>Puede resultar fr&#x00ED;volo decir que, de entrada, es muy conveniente reunir dos condiciones en los ejecutores de un proyecto cartogr&#x00E1;fico como un atlas: salud y buen humor. No lo es tanto si quien lo asevera es &#x00C1;lvaro Pombo cuando dice: “Una condici&#x00F3;n indispensable para escribir es estar bien de salud y estar de buen humor” (Salinas, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2015</xref>). Coincidimos en esta apreciaci&#x00F3;n y la experiencia no hace sino ratificar lo dicho; las dificultades necesitan temple para afrontarlas, serenidad en la toma de decisiones para superarlas y una prudente administraci&#x00F3;n de las respuestas que no por r&#x00E1;pidas llegan a ser eficaces. El profesor Jos&#x00E9; Antonio Marina a&#x00F1;ade a lo anterior un papel decisivo a “una h&#x00E1;bil gesti&#x00F3;n de las restricciones” (Marina, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1993</xref>), que en buena medida suelen surgir como consecuencia de la falta de concordancia entre las metas ambiciosas y las propias limitaciones.</p>

			<p>En segundo lugar, cabe se&#x00F1;alar la enorme dificultad que hay en recorrer el trecho entre el conocimiento de lo verdadero y la limitaci&#x00F3;n del lenguaje para expresarlo. No podemos estar m&#x00E1;s de acuerdo con el poeta “las palabras acuden a los labios, pero cautelosas, dubitativas, no vaya a ser que estorben a la verdad” (Rumi, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2003</xref>). No es ajena la cartograf&#x00ED;a a este problema, m&#x00E1;s aun cuando en la actualidad se ha vuelto “f&#x00E1;cil” producir mapas dado el apoyo tecnol&#x00F3;gico existente que pudieran ensombrecer lo que realmente interesa, la verdad. No es buena compa&#x00F1;era de viaje para el cart&#x00F3;grafo la producci&#x00F3;n abundante, r&#x00E1;pida, cuando no precipitada, de mapas, hasta crear m&#x00E1;s confusi&#x00F3;n que claridad.</p>

			<p>Otra cuesti&#x00F3;n importante es el papel que juega la memoria. Esta cualidad, ciertamente denostada por las modernas tendencias de la educaci&#x00F3;n en los &#x00E1;mbitos acad&#x00E9;micos, resulta clave, sin embargo, en el trabajo del ge&#x00F3;grafo que abre los ojos ante el territorio, lo ausculta, busca correlaciones y trata de sintetizar lo esencial del mismo bien sea en una descripci&#x00F3;n textual, bien en im&#x00E1;genes cartogr&#x00E1;ficas. Para cumplir esa misi&#x00F3;n debe ir cargado de un bagaje de conocimientos extenso y profundo, guardado en memoria no a modo de repositorio sin m&#x00E1;s, sino de archivo operativo bien organizado. Aun as&#x00ED;, no todo es aprovechable y se requieren criterios claros para escoger aquello que verdaderamente es nuclear a la hora de generar o representar, en nuestro caso, una informaci&#x00F3;n territorial; no cabe duda sobre la infinidad de mapas que se pueden elaborar sobre un determinado tema con el que se quiere caracterizar a un territorio o a la poblaci&#x00F3;n que en &#x00E9;l vive; la observaci&#x00F3;n, la consulta de las fuentes, la propia memoria son recursos utilizados a tal fin, pero es la inteligencia la que decide. En un campo muy distinto al cartogr&#x00E1;fico propiamente dicho recuerdo la contestaci&#x00F3;n que Augusto Monterroso dio a un periodista cuando este se interes&#x00F3; por el origen de los argumentos de sus novelas: “La vida es como un &#x00E1;rbol frondoso que con solo ser sacudido deja caer los asuntos a montones; pero uno puede apenas recoger y convertir en arte unos cuantos” (Monterroso, 1998, citado por An van Hecke, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2009</xref>).</p>

			<p>El mapa, a mi modo de ver, nunca dejar&#x00E1; de ser un producto artesano. Debe ser sometido a correcciones continuas para ajustar bien el mensaje que desea transmitir; esta labor, ingrata para el responsable cient&#x00ED;fico y no pocas veces latosa para el operador cartogr&#x00E1;fico, sin embargo, no puede soslayarse. “corrijo mucho lo que escribo –dec&#x00ED;a Caballero Bonald-. Quiero que el texto resulte esmerado, pulcro, rico y con matices” (Salinas, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2015</xref>). ¿Qui&#x00E9;n no desea que sus mapas no tengan estos calificativos?</p>
			
					<fig id="F5">
						<label>Figura 5</label>
						<caption>
							<title>El creador cartogr&#x00E1;fico</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F5.jpg"/>
					</fig>
			</sec>
		
			<sec id="S3.2.2">
			<title>2.2.2. El proceso creador de &#x00D3;sip Mandelshtam: ¿alguna lejana coincidencia?</title>
			
			<p>No cabe duda que la creaci&#x00F3;n po&#x00E9;tica poco o nada tiene que ver con el oficio de hacer mapas. No obstante, quiero traer aqu&#x00ED; el pasaje en el que Nadiezhna Mandelshtam habla sobre el modo de proceder tanto de su marido &#x00D3;sip como de Ajm&#x00E1;tova a la hora de componer poemas. Muestra un verdadero itinerario que he descrito ante mis alumnos con el fin de hacer una reflexi&#x00F3;n conjunta y poder sonsacar un aprendizaje provechoso para nuestro quehacer. Una lecci&#x00F3;n magn&#x00ED;fica que reproduzco a continuaci&#x00F3;n y comento atrevidamente con el &#x00E1;nimo de se&#x00F1;alar alg&#x00FA;n paralelismo, lejano bien entendido, en el que el cart&#x00F3;grafo puede sentirse identificado.</p>
			
						<disp-quote><p><italic>“Cuentan muchos poetas que la poes&#x00ED;a nace del siguiente modo -eso lo dice tanto Ajm&#x00E1;tova en el «Poema sin h&#x00E9;roe», como Mandelshtam-: Suena en sus o&#x00ED;dos una frase musical insistente, al principio inconcreta y luego precisa, pero todav&#x00ED;a sin palabras…</italic></p>

						<p><italic>En alg&#x00FA;n instante, a trav&#x00E9;s de la frase musical, brotan de pronto las palabras y comienzan entonces a moverse los labios. Supongo que entre el trabajo del compositor y el del poeta hay algo com&#x00FA;n, y la aparici&#x00F3;n de las palabras constituye el momento cr&#x00ED;tico que separa esas dos formas de creaci&#x00F3;n…</italic></p>

						<p><italic>Todo el proceso de la composici&#x00F3;n consiste en captar con suma atenci&#x00F3;n y dar a conocer lo ya existente -la unidad arm&#x00F3;nica y racional que ellos captan no se sabe de d&#x00F3;nde- y que van plasmando poco a poco en palabras.</italic></p>

						<p><italic>La &#x00FA;ltima etapa del trabajo es la expurgaci&#x00F3;n de las palabras casuales en la poes&#x00ED;a, que no figuran en el arm&#x00F3;nico todo que existe antes de ser plasmado. Estas palabras casuales se introducen por la prisa de tapar un hueco cuando surge el todo. Quedan atascadas y su eliminaci&#x00F3;n supone tambi&#x00E9;n una dif&#x00ED;cil labor. En la &#x00FA;ltima etapa se produce el proceso doloroso de escucharse a s&#x00ED; mismo en busca de aquella objetiva y absolutamente exacta unidad que se llama poema…</italic></p>

						<p><italic>Observ&#x00E9; en su labor po&#x00E9;tica dos «suspiros de liberaci&#x00F3;n» y no uno. El primero cuando aparecen en la estrofa o la l&#x00ED;nea las primeras palabras y otro cuando la palabra exacta expulsa los vocablos casuales, intrusos. Entonces el poema se desprende de su creador, deja de zumbar en su o&#x00ED;do y atormentarle. El poseso se siente liberado…</italic></p>

						<p><italic>Si el poema no se desprende, dec&#x00ED;a Mandelshtam, significa que algo en &#x00E9;l falla o que «tiene a&#x00FA;n algo oculto», es decir, que hay un brote f&#x00E9;rtil del que pretende salir un nuevo germen; dicho de otro modo: el trabajo no est&#x00E1; terminado.Cuando la voz interna se acallaba, ard&#x00ED;a en deseos de leer a alguien sus nuevas poes&#x00ED;as”. (Mandelshtam, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2012</xref>)</italic></p></disp-quote>

			<p>Resulta sobrecogedor leer estas l&#x00ED;neas que acabo de entresacar de las memorias de Nadiezhna Mandelshtam, a sabiendas de que &#x00D3;sip Mandelshtam fue procesado y padeci&#x00F3; sucesivos destierros hasta morir en la Siberia Oriental por haber compuesto un poema en el que alud&#x00ED;a al “monta&#x00F1;&#x00E9;s del Kremlin”, a la saz&#x00F3;n J. Stalin.</p>

			<p>Se nos dice, en primer lugar, que el poeta percibe algo inconcreto que, despu&#x00E9;s adquiere perfiles precisos, aunque sin estar sustentado por las palabras. ¿Acaso, no hay un cierto parang&#x00F3;n en el proceder nuestro? Detectamos un inter&#x00E9;s por un territorio y sus habitantes, nos movilizamos para estudiarlo y darlo a conocer, aunque no poseemos todav&#x00ED;a los recursos expresivos que hagan posible el cumplimiento de esto &#x00FA;ltimo; m&#x00E1;s la inquietud no nos dejar&#x00E1; tranquilos hasta que nos pongamos manos a la obra.</p>

			<p>Es una fuerza imparable la que nos empuja. Hemos “visto” el mapa o conjunto de mapas que van a componer el argumento informativo. La intuici&#x00F3;n, bien asentada en conocimientos previos y una experiencia suficiente, se convierte en acicate que no nos deja descansar. Puede que hasta deseemos deshacernos de ese m&#x00F3;vil que llega a agobiarnos; algo parecido a lo que vivi&#x00F3; Ajm&#x00E1;tova cuando se puso a lavar la ropa para deshacerse del “Poema sin h&#x00E9;roe” cuando le “lleg&#x00F3;”, pero no consigui&#x00F3; nada. No me parece arriesgado concluir que esta fuerza de la que hablamos est&#x00E1; presente en nuestros proyectos cartogr&#x00E1;ficos y es el primer motor que pone en marcha la compleja maquinaria de la producci&#x00F3;n cartogr&#x00E1;fica y, en definitiva, la creaci&#x00F3;n de los mapas.</p>

			<p>En segundo lugar, desencadenado el proceso, aparecen los primeros mapas. Son aquellas palabras a las que, en su caso, se refiere el poeta. Esos primeros mapas son titubeantes, les suele faltar “carne y hueso”; es decir, una base bien conformada en la que la carga informativa sea equilibrada visualmente y adecuada por su contenido y una expresi&#x00F3;n tem&#x00E1;tica bien pulida, espec&#x00ED;fica y con cierto valor est&#x00E9;tico. Son aproximaciones y ensayos hasta encontrar la precisi&#x00F3;n y el buen gusto exigibles.</p>

			<p>Es muy importante lo que el poeta a&#x00F1;ade a continuaci&#x00F3;n: todo proceso de composici&#x00F3;n consiste en dar a conocer lo ya existente, eso que &#x00E9;l llama “unidad arm&#x00F3;nica y racional”. En efecto, el mapa, como ya se ha dicho, nunca sustituir&#x00E1; a la propia realidad geogr&#x00E1;fica, tan solo busca aproximarse a ella lo m&#x00E1;s posible y recrearla en una imagen con el fin de hacer m&#x00E1;s f&#x00E1;cil la inteligencia de aquella. Por lo tanto, la nueva creaci&#x00F3;n cartogr&#x00E1;fica no aporta nada nuevo; es un medio, hecho de lenguaje visual, que transmite algo de lo “ya existente” fuera de &#x00E9;l. Lo puede hacer parcialmente mediante los procesos anal&#x00ED;ticos y de modo m&#x00E1;s global con la ayuda de metodolog&#x00ED;as sint&#x00E9;ticas.</p>

			<p>En un atlas tem&#x00E1;tico o geogr&#x00E1;fico la proliferaci&#x00F3;n de mapas en la fase de producci&#x00F3;n cartogr&#x00E1;fica suele ser muy acusada. Son tantas las posibilidades t&#x00E9;cnicas de elaborarlos y tan abundante la informaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica de partida, bien sea estad&#x00ED;stica, cartogr&#x00E1;fica o anal&#x00F3;gica, que lo normal es acumular un n&#x00FA;mero de mapas muy superior al que en realidad se necesita. El poeta habla de “expurgaci&#x00F3;n de las palabras casuales” cuando “estas se introducen por la prisa en tapar un hueco” en la composici&#x00F3;n. Esta labor dif&#x00ED;cil lo es tambi&#x00E9;n para el responsable de la realizaci&#x00F3;n de un atlas. Este no es la suma de mapas sin m&#x00E1;s; no es una colecci&#x00F3;n de mapas unidos unos a otros sin relaci&#x00F3;n org&#x00E1;nica, como hemos dicho al principio. Se necesita “expurgar”, quitar lo que sobra, pues puede oscurecer lo esencial. Las razones pueden ser varias: una deficiente composici&#x00F3;n por el desacierto en la simbolog&#x00ED;a; una mala visualizaci&#x00F3;n de aquello que realmente se quiso representar debido a un tratamiento inadecuado de la informaci&#x00F3;n; una falta de coherencia con el argumento expositivo del atlas; o sencillamente una redundancia de algo ya dicho. Quitar lo que sobra es a&#x00F1;adir claridad al atlas.</p>

			<p>La &#x00FA;ltima etapa la describe Mandelshtam como “el proceso doloroso de escucharse a s&#x00ED; mismo en busca de aquella objetiva y absolutamente exacta unidad que se llama poema”. Nada menos que nos sit&#x00FA;a ante nuestro hipot&#x00E9;tico atlas para que discernamos si posee unidad y objetividad; estas son dos condiciones que lo pueden definir como excelente o no. Participo del calificativo de “proceso doloroso” pues se trata de evaluar la concordancia o acuerdo entre aquella intuici&#x00F3;n fundada que nos motiv&#x00F3; a desplegar todos nuestros esfuerzos y el resultado obtenido; tambi&#x00E9;n debe contemplarse si ese nuevo organismo posee el equilibrio necesario, la flexibilidad &#x00F3;ptima y el atractivo indispensable; al mismo tiempo, la realidad geogr&#x00E1;fica objeto de estudio no debe quedar traicionada, sino m&#x00E1;s bien hasta ennoblecida, dejando “una puerta abierta para que el espectador capte las cosas a su manera” como se&#x00F1;al&#x00F3; A. Tapies en relaci&#x00F3;n a sus creaciones (Salinas, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2015</xref>).</p>

			<p>En un postrer apunte refiere Mandelshtam que el poema se desprende del creador y este se siente liberado. Tambi&#x00E9;n en esto nuestro trabajo tiene un lejano parecido. El atlas es ya un ente aut&#x00F3;nomo; ya no nos necesita, ni nos pertenece. Ha iniciado su vida propia y eleva su voz para que se le escuche; adquiere un protagonismo bien notado que los usuarios saben acoger. Caso de no ocurrir ese acto de independencia del poema, insiste Mandelshtam, es que el trabajo no est&#x00E1; terminado: “algo falla en el o tiene algo oculto”. Dram&#x00E1;tica situaci&#x00F3;n ser&#x00ED;a para un atlas no alcanzar la condici&#x00F3;n de adulto y necesitar permanente tutela de sus ejecutores.</p>

			<p>Esta glosa que acabamos de hace tan solo quiere mostrar lo que, a mi parecer, son las claves que pueden, metaf&#x00F3;ricamente, aproximar nuestro trabajo al de los creadores art&#x00ED;sticos. No s&#x00E9; si es muy petulante tal met&#x00E1;fora; me parece adecuado hacerlo sobre todo para incentivar la reflexi&#x00F3;n a los j&#x00F3;venes que, dominadores de las nuevas tecnolog&#x00ED;as, pudieran acaso pensar que los mapas y los atlas son tan solo un producto exclusivamente t&#x00E9;cnico.</p>
				
					<fig id="F6">
						<label>Figura 6</label>
						<caption>
							<title>La creaci&#x00F3;n cartogr&#x00E1;fica</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F6.jpg"/>
					</fig>
			</sec>
			
			</sec>		
		
		</sec>
		
		<sec id="S4">
			<title>3. LA EXPRESI&#x00D3;N CARTOGR&#x00C1;FICA EN EL SIGLO XXI: VALORES FUNDAMENTALES</title>
			
			
			<p>Hace ahora algo m&#x00E1;s de treinta a&#x00F1;os preparaba Italo Calvino unas conferencias para ser impartidas en la Universidad de Harvard durante el curso acad&#x00E9;mico 1985-86. Una semana antes de emprender su viaje, muri&#x00F3;. Su hermana, Esther Calvino, public&#x00F3; los textos de las cinco primeras, bajo el t&#x00ED;tulo “Seis propuestas para el pr&#x00F3;ximo milenio”, en una edici&#x00F3;n de Siruela en castellano en <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1989</xref>. Calvino dibuja un panorama de la creaci&#x00F3;n literaria sostenido, seg&#x00FA;n &#x00E9;l, por “algunos valores, cualidades y especificidades que me son particularmente caros, tratando de situarlos en la perspectiva del nuevo milenio”. Esos valores son los que, a mi parecer, pueden servirnos de gu&#x00ED;a tambi&#x00E9;n a quienes nos preocupamos por dar a conocer el territorio y sus gentes a trav&#x00E9;s de los mapas. Glosar&#x00E9; brevemente algunas ideas, entresacadas de la publicaci&#x00F3;n citada, que me han parecido m&#x00E1;s cercanas a nuestro quehacer.</p>

			<p>El primer valor que considera Italo Calvino es la <bold>levedad</bold>. Sostiene que el mundo se nos presenta un tanto opaco, pesado y ciertamente compacto; sin embargo, la ciencia ha demostrado que son entidades sutil&#x00ED;simas quienes lo sostienen y precisamente su conocimiento es el camino seguro para poder disolver esa compacidad. Esta dualidad entre pesadez y levedad la notamos tambi&#x00E9;n a la hora de representar el territorio a trav&#x00E9;s de los mapas; necesitamos ir al trazo fino, buscar las caracter&#x00ED;sticas singulares que pueden ayudar a definir un territorio “compacto”, a sabiendas que hacemos un artificio. Esa b&#x00FA;squeda y elecci&#x00F3;n de lo “sutil” es costosa y no siempre acierta a romper la opacidad y, por tanto, la cabal comprensi&#x00F3;n, por ejemplo, de un paisaje.</p>

			<p>Unido a lo anterior, Calvino abunda en que los procesos mediante los que se han creado las cosas llevan el sello de la precariedad: “poco falt&#x00F3; para que el hombre no fuera hombre, y la vida la vida, y el mundo un mundo”. Esta idea nos lleva a pensar en la dificultad que tiene el ge&#x00F3;grafo en ofrecer un abanico completo de “detalles cartogr&#x00E1;ficos” con los que poder acercarse a una comprensi&#x00F3;n y explicaci&#x00F3;n del territorio, aunque bien sabemos que la “precariedad” est&#x00E1; en la ra&#x00ED;z misma de la vida de la comunidad humana y el entorno natural e hist&#x00F3;rico en el que habita. La transposici&#x00F3;n del “peso y espesor” del objeto de estudio al lenguaje no siempre es f&#x00E1;cil, como se ha dicho reiteradamente en l&#x00ED;neas anteriores. En un atlas tem&#x00E1;tico, podr&#x00ED;a quedar nuestro argumento cartogr&#x00E1;fico a modo de voces que flotan sobre la realidad sin una verdadera trabaz&#x00F3;n con esta; esta ser&#x00ED;a la peor de las situaciones para el producto citado. Por tanto, los mapas sin perder levedad deben tener el peso debido; en suma, deben “asociarse con la precisi&#x00F3;n y la determinaci&#x00F3;n, no con la vaguedad y el abandonarse al azar”. El propio Calvino cita a P. Valery para sentenciar la idea: “Ser ligero como un p&#x00E1;jaro y no como una pluma”.</p>

			<p>Algunas veces hemos utilizado en este trabajo la expresi&#x00F3;n “discurso cartogr&#x00E1;fico” como indicativo de la exposici&#x00F3;n secuenciada de mapas que sostienen un argumento de contenidos en un atlas tem&#x00E1;tico. Hoy, puede que m&#x00E1;s que nunca, se busca la comunicaci&#x00F3;n inmediata; la <bold>rapidez</bold> se ha convertido en un valor. El discurso cartogr&#x00E1;fico es, de hecho, un instrumento potente para hacer posible la rapidez en la adquisici&#x00F3;n por parte del usuario de informaci&#x00F3;n localizada; y lo es por dos motivos que subyacen al conjunto org&#x00E1;nico de los mapas: el razonamiento impl&#x00ED;cito que hay en el mismo y la velocidad que se le puede dar al proceso de aprehensi&#x00F3;n. Discurrir es, al mismo tiempo, razonar y correr.</p>

			<p>La construcci&#x00F3;n del discurso cartogr&#x00E1;fico debe, sin embargo, ser paciente y requerir la dilaci&#x00F3;n necesaria para su maduraci&#x00F3;n. “B&#x00FA;squeda de la palabra exacta, frase en la que cada palabra es insustituible,… b&#x00FA;squeda de una expresi&#x00F3;n necesaria, &#x00FA;nica, densa, concisa y memorable”: ¿Se puede tener mejor programa para quien elabora mapas que esta declaraci&#x00F3;n que I. Calvino aplicaba a la composici&#x00F3;n literaria?</p>

			<p>La tercera de las conferencias que I. Calvino prepar&#x00F3; estuvo dedicada a la <bold>exactitud</bold>. Valor que el autor pone de relieve para el nuevo milenio. Tres son las condiciones que debe reunir una creaci&#x00F3;n literaria para participar de este valor: un dise&#x00F1;o de la obra bien definido y bien calculado; la evocaci&#x00F3;n de im&#x00E1;genes n&#x00ED;tidas, incisivas y memorables; el lenguaje m&#x00E1;s preciso posible como l&#x00E9;xico y como expresi&#x00F3;n de los matices del pensamiento y la imaginaci&#x00F3;n. Esta definici&#x00F3;n conviene perfectamente a nuestro oficio.</p>

			<p>La precisi&#x00F3;n y el rigor, una vez m&#x00E1;s, se erigen como gu&#x00ED;as insustituibles. Sin embargo, se&#x00F1;ala I. Calvino, “el lenguaje es usado cada vez m&#x00E1;s de forma aproximativa, casual, negligente”; llega a hablar de “epidemia pestilencial que azota a la humanidad” cuando las im&#x00E1;genes se multiplican sin sentido y no tienen la necesidad interna exigible. Buena lecci&#x00F3;n para nosotros que trabajamos con im&#x00E1;genes cartogr&#x00E1;ficas y en manera alguna podemos tratar de modo negligente una herramienta tan poderosa.</p>

			<p>La idea de comparar el proceso de creaci&#x00F3;n de una pel&#x00ED;cula a la construcci&#x00F3;n del discurso cartogr&#x00E1;fico la he utilizado algunas veces ante mis alumnos. La expresi&#x00F3;n “la pel&#x00ED;cula del atlas” me ha servido cuando he intentado mostrar ante ellos que un atlas esconde siempre un relato, una historia, hecha de mapas en la que la comunicaci&#x00F3;n del conocimiento cient&#x00ED;fico se hace compatible con el agrado de ver una composici&#x00F3;n sugerente, atractiva y de f&#x00E1;cil memorizaci&#x00F3;n. Dar <bold>visibilidad</bold> al territorio mediante los mapas tem&#x00E1;ticos es el objetivo del proceso de elaboraci&#x00F3;n cartogr&#x00E1;fica y ese, precisamente, fue el cuarto valor que I. Calvino propuso: “la visibilidad hay que salvarla. Eso evitar&#x00ED;a el peligro de perder una facultad humana fundamental: pensar en im&#x00E1;genes”.</p>

			<p>Por &#x00FA;ltimo, la <bold>multiplicidad</bold>, considerada por Calvino como valor, viene a corroborar que la realidad geogr&#x00E1;fica se sostiene sobre una madeja de relaciones no siempre f&#x00E1;cil de desvelar. As&#x00ED; vieron el mundo muchos creadores literarios: “cada objeto est&#x00E1; visto como una red de relaciones que el escritor no puede dejar de seguir, multiplicando los detalles de tal manera que sus descripciones y divagaciones son infinitas”. Nuestros atlas tem&#x00E1;ticos o geogr&#x00E1;ficos son viva expresi&#x00F3;n de esa multiplicidad que no pretende sino trazar un camino &#x00F3;ptimo para la comprensi&#x00F3;n de la realidad geogr&#x00E1;fica. No obstante, un Atlas no es una enciclopedia cuyo objetivo, como es bien sabido, es encerrar todo el saber en sus p&#x00E1;ginas; mas bien es un horizonte abierto que se actualiza permanentemente gracias a las nuevas tecnolog&#x00ED;as de la comunicaci&#x00F3;n, da cabida a nuevas hip&#x00F3;tesis de trabajo y acoge el descubrimiento de nuevas relaciones territoriales y humanas que contribuyen a hacer m&#x00E1;s comprensible el territorio y la comunidad humana que lo habita.</p>

			<p>Estos fueron los cinco valores que Italo Calvino propuso para el nuevo milenio. Nosotros los hacemos nuestros y la cartograf&#x00ED;a tem&#x00E1;tica debe tenerlos, a nuestro parecer, como frontispicio que gu&#x00ED;e el buen hacer de sus cultivadores.</p>
			
					<fig id="F7">
						<label>Figura 7</label>
						<caption>
							<title>Valores fundamentales de la creaci&#x00F3;n cartogr&#x00E1;fica a comienzos del III milenio</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F7.jpg"/>
					</fig>
			
		</sec>
		
		<sec id="S5">
			<title>CONCLUSI&#x00D3;N</title>
			
			
			<p>Es tiempo de concluir y no es f&#x00E1;cil. La reflexi&#x00F3;n precedente deber&#x00ED;a, m&#x00E1;s bien, quedar abierta. Como es bien sabido, no son pocos los escritores que han dejado abiertos sus relatos, interminablemente extensos como los de Marcel Proust (<xref ref-type="bibr" rid="CIT08">1997</xref>) o Robert Musil (<xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2002</xref>). Sus descripciones minuciosas entrelazan matices, multiplican las relaciones y se niegan a concluir. El primero de los autores citados, en su obra “Sobre la Lectura”, indica que un libro es preferible que muestre incitaciones en vez de conclusiones. Siempre es m&#x00E1;s lo que queda por decir. Por eso, hubiera preferido titular este colof&#x00F3;n “Incitaciones”, pero mi atrevimiento no llega a tanto.</p>

			<p>En un discurso cartogr&#x00E1;fico me atrevo a decir que pasa lo mismo. Lo inasible del territorio hace, por ejemplo, que nuestros atlas tem&#x00E1;ticos de alguna manera sean tambi&#x00E9;n interminables. Un mapa nos lleva a otro; un mapa nos descubre que hay nuevos matices por desvelar. Los mapas en su conjunto crean una madeja de correlaciones compleja, copiosa y en permanente crecimiento. </p>

			<p>No obstante, s&#x00ED; quiero dejar constancia, al menos de unas pocas ideas. La primera alude a no descuidar nunca la reflexi&#x00F3;n sobre el propio quehacer. La elaboraci&#x00F3;n de mapas y atlas tem&#x00E1;ticos exige una atenci&#x00F3;n cuidadosa, no solo por la atenci&#x00F3;n que requieren las t&#x00E9;cnicas y herramientas de producci&#x00F3;n cartogr&#x00E1;fica, la preparaci&#x00F3;n de la informaci&#x00F3;n territorial con vistas a su representaci&#x00F3;n visual y el manejo de un lenguaje de enorme potencialidad, sino, sobre todo, porque la prisa y el activismo pueden hacer que desmerezca una sosegada reflexi&#x00F3;n. Los mapas deben seguir siendo un producto artesano que ha sabido incorporar lo nuevo en el sustrato de una tradici&#x00F3;n arraigada y fecunda.</p>

			<p>En segundo lugar, no parece exagerado decir que el proceso cartogr&#x00E1;fico tiene tambi&#x00E9;n alg&#x00FA;n parentesco con otros procesos m&#x00E1;s claramente catalogados como “creadores”. Todo parece indicar que nuestro oficio, a su escala, participa de aquel marco com&#x00FA;n en que escritores y artistas despliegan su genialidad. Animo, por ello, a que los j&#x00F3;venes que se incorporan al trabajo de “hacer mapas y atlas tem&#x00E1;ticos” no descuiden una formaci&#x00F3;n amplia que asegure unos cimientos culturales profundos y les permita sentir como propios los desaf&#x00ED;os actuales en orden a la expresi&#x00F3;n gr&#x00E1;fica, art&#x00ED;stica y literaria.</p>

			<p>Por &#x00FA;ltimo, lo antedicho estimo es condici&#x00F3;n necesaria para desvelar con acierto esos valores que, en el fondo, es lo que deseamos transmitir: no basta que un mapa sea correcto t&#x00E9;cnicamente, s&#x00ED; es ineludible que sea verdadero; no solo es imprescindible que un mapa ofrezca una informaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica inteligible, sino que es necesario, al mismo tiempo, que sea lo suficientemente atractivo; no basta que un mapa sea “bueno” por su veracidad cient&#x00ED;fica, correcci&#x00F3;n sint&#x00E1;ctica, claridad perceptiva y valor est&#x00E9;tico, sino que es preciso que influya decisivamente en la formaci&#x00F3;n cabal del posible usuario y contribuya directa o indirectamente en la mejor gesti&#x00F3;n de un territorio y el bienestar y el desarrollo de la sociedad humana que lo habita.</p>
			
	
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			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>
			
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